Nunca fui fan de los G-shock, ni cuando estaban de moda en aquellas épocas donde todos usaban collarcitos de mercurio, comían cachetadas y las niñas usaban los Baby-G. Y al ver los nuevos modelos, creo que mi opinión jamás cambiará.

Aparentemente Casio decidió evolucionar junto con sus clientes de antaño, antes inocentes niños de primaria y secundaria, hoy nü-ravers/hipsters/drogadictos. Creo que esto es la prueba fehaciente de que jugar con el mercurio de los collarcitos sí tenía efectos secundarios.
Via Gizmodo
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